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11 febrero 2016

Cien años de Dadaísmo: El movimiento artístico que lo cuestiona todo

El  5 de febrero de 1916, en medio de la Primera Guerra Mundial, un grupo de artistas y poetas refugiados de diferentes nacionalidades, se reunieron en el Cabaret Voltaire en Zúrich, Suiza, dando inicio al dadaísmo, la corriente que revolucionó las formas de entender el arte y cuya influencia, a cien años de distancia, continúa vigente.

Allí hay un cabaret, que se convierte en lugar de reunión: Cabaret Voltaire, Zurich. Lecturas poéticas que iban ilustradas de gritos de sollozos, de silbidos… lecturas con trajes que elaboraban ellos mismos, músicas con ruidos… En esas lecturas: palabras absurdas sin significado y a varias voces, intentando significar como el hombre tiene que enfrentarse y luchar contra un mundo amenazador y de destrucción.

El Dadaísmo es un movimiento iconoclasta y destructivo, con la que escritores y artistas en una Europa arrasada por la guerra manifestaron su rebeldía. El Dadá es la negación, la oposición, el nihilismo. “Dadá no es nada”, decía el poeta rumano Tristán Tzara,que redactó varios manifiestos, el más importante fue en  1918, titulado manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo.Se publicó con una tipografía libre, con diferentes tamaños, diferentes tipos… retomando las experiencias de los futuristas en esa misma línea.

Y es que los dadaístas no propugnan un nuevo tipo de arte, simplemente quieren acabar con él, destruirlo, no hacer arte, ni nuevo ni viejo, ni bueno ni malo. Nada.

Fue la primera corriente global que se extendió a Colonia, Hannover, Berlín, París y Nueva York, desde donde los artistas rompían con los paradigmas establecidos y lanzaban una crítica tanto a la burguesía y a la institución del arte, como a la misma modernidad. A partir de la provocación, el absurdo y el azar, los artistas cuestionaron el significado del arte a través de la experimentación con el lenguaje escrito y visual, generando un movimiento antiartístico, antiliterario y antipoético, que a su vez derivó en una nueva relación entre el arte y el espectador.

Fuentes: revistacodigo.com, elarteporelarte.es

 

 

 

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